Experiencia gambiana

Os dejamos un testimonio de uno de nuestros clientes:

Una vez llegamos a Barra, atravesamos un pequeño mercadillo local hasta llegar a la carretera donde nos esperaba el coche que nos  iba a llevar a Janjan Bure (NOTA DE TU GUÍA EN GAMBIA: actualmente hemos cambiado el recorrido y en vez de pasar el ferry por Barra lo hacemos por Soma debido a los continuos problemas con los ferrys de Barra). Nos esperaban unas 3 horas de viaje, durante el cual hicimos algunas paradas, una de ellas fue para hacer un improvisado picnic en medio del camino, debajo de la sombra de un árbol con unas cervecitas fresquitas. 


Llegamos a una especie de muelle para hacer el transbordo a la isla de Janjanbure, (nada que ver con el ferry que cojimos en Banjul, este era más pequeñito y familiar) nosotros junto con Agustín y el coche con el conductor «Lamin» . Una vez llegamos a Janjanbure, lo primero que hicimos fue visitar los restos de una antigua prisión donde estaban todos los esclavos con los que traficaban antaño. Luego vino cuando nos recorrimos caminando todo el pueblo ( no era muy grande) hasta llegar al sitio donde nos alojábamos, una especie de complejo, de cabañas con diferentes habitaciones (muy pulidas, con baño y ducha de agua fría) Durante este trayecto, todos los niños que nos veían se iban añadiendo a nuestro grupo, otro momento muy bonito que vivimos, ya que todos ellos quieren cogerte de las manos y acompañarte en el camino, sin pedirte nada a cambio.

Fue una velada muy divertida, es el único momento donde nos encontramos algún otro extranjero, comida sencilla pero muy buena.

Nos levantamos, desayunamos y ya nos estaba esperando una barca que nos llevaría a pasear por el río Gambia. Una excursión muy relajante que también aconsejo, para deleitarte con el paisaje, durante el trayecto puedes ver monos, aves, y si tienes un poco de suerte puedes ver hipopótamos. Nosotros solo les vimos las cabezas, pero la verdad es que habían muchos y muy grandes.

Una vez llegamos a tierra, cojimos de nuevo el coche, para coger el camino de retorno, pero esta vez, regresábamos a Kotu por la carretera del sur, parte de ella sin asfaltar y con mucho, mucho polvo. Suerte que íbamos con un vehiculo cerrado, no descapotable (nosotros inicialmente queríamos hacer esta excursión en un vehiculo descapotable, y lo estuvimos a punto de hacer, suerte que Agustín nos lo desaconsejó). A medio camino, hicimos de nuevo un picnic bajo la sombra de un frondoso árbol, y por el camino hicimos una parada en un pueblo, donde había una especie de mercadillo, digno de ver.

Por la tarde, llegamos ya a Tendaba, donde hacíamos la segunda noche. Esta vez el lugar (una especia de camping, le llaman ellos, al estilo Gambiano) todavía era más autentico , todo de cabañitas individuales, cada una de ellas, con una cama y baño con ducha de agua fría. Tenia una piscina, donde te podías refrescar y relajarte. Este lugar estaba ubicado, junto al río Gambia, allí mismo había un embarcadero y una especie de bar, con mesas y un bar, con una vista impresionante a ese majestuoso río que tienen. Allí veías como la marea bajaba por la mañana y subía por la noche, si tomabas una copa allí, por un momento te olvidabas que estabas en Gambia, era precioso. Agustín, nos ofreció la posibilidad (pagando un mísero precio) de que después de la cena, la gente de allí junto con la gente del pueblo de Tendaba nos haría unos bailes típicos, para nosotros, y evidentemente aceptamos. Fue un momento muy bonito y que nunca se olvida.

Por la mañana después de desayunar, nos vino a buscar una especie de barca, que nos llevó a visitar unos manglares que habían cruzando el río. Un lugar maravilloso, donde a parte de ver todo tipo de especies de aves, el paisaje también vale la pena, son esos momentos de tranquilidad en el viaje, donde cada uno se perdía con su mente, lo aconsejo. Al regreso, otra vez nos esperaba el coche para seguir el camino de regreso. Eso sí, antes nos esperaban todos los niños del pueblo, ya que también llevábamos camisetas, gorras y globos para ellos. Yo me había llevado camisetas de manga corta, que eran de mi hijo, y se las entregue uno por uno a los niños que se acercaban, momento también para recordar.

Esta vez por el camino, no hicimos picnic, si no que nos llevaron a comer a otro lugar digno de ver, seguíamos en la riba del río y el lugar era precioso, como un embarcadero con una vista preciosa. Allí comimos muy bien.
Hicimos otra parada en un poblado, para poder visitarlo y llevarles también camisetas, gorras y globos. A cambio y gracias a ir acompañados de Agustín, nos mostraron sus pequeñas y humildes cabañas, donde convive toda la familia junta y también muy agradecidos a lo que les habíamos llevado. ESO ES PARA VERLO, me sentía como si estuviera en un documental del National Geographic.

De nuevo, seguimos nuestro camino de regreso, la última parada, ya, como colofón final fue la visita a  una escuela (nosotros se lo habíamos pedido así a Agustín) donde los niños cantaron y bailaron para nosotros, momentazo para vivir !!!!! . Nosotros nos habíamos llevado material escolar, camisetas, gorras y muchos globos, para ir a entregárselo a alguna escuela. En este caso la elegida por Agustín, fue una la cual meses atrás (en la época de lluvias)  se les había volado el tejado, y estaban haciendo las clases en una especie de glorieta todos juntos, para estar resguardados del fuerte sol. Agustín nos explico que unos chicos españoles que habían estado días atrás en esta escuela se habían comprometido a hacer las obras de la escuela para que los niños pudieran hacer sus clases normales en las aulas. Casualmente al ir estirando del hilo, contacte con estos chicos españoles con los que estoy en contacto y ayudando en lo que puedo, ya que ya han acabado las obras y ahora están preparando otras obras benéficas para ayudar a escolarizar o apadrinar estos niños, si estas interesados en este tema, me lo decís y  os digo como podéis contactar con ellos, o bien lo podéis hacer a trabes de esta web. Fue una visita que tampoco olvidaremos, todo y que inflarles todos los globos a los niños nos dejó los pulmones a las últimas … pero compensó !!!!!!!
Así pasamos nuestra excursión de tres días por el interior de Gambia, OS LA RECOMIENDO !!!!

Ahora y después de la experiencia vivida estos días más los otros que hicimos excursiones más cercanas a Kotu, estamos planeando llevar a mi hijo de 8 años, para que pueda vivir estas experiencias, y sepa lo afortunado que es viviendo donde vive.